El hombre sano no tortura a los demás; generalmente son los torturados los que se convierten en torturadores
Carl Gustav Jung
Hay pocas cosas peores para un profesional de la salud que tener que tratar a otro profesional de la salud. A menudo es como si un mago fuera a la sesión del cole de su hijo, a verle hacer un número con el magia Borrás. O como obligar a Berlusconi a ver El padrino. O una película porno. Es más: es como obligar a Berlusconi a ver una película de Pajares y Esteso.
El problema del paciente de esta semana ha sido mal diagnosticado varias veces. Hay quien atribuye su constante bordería a la lesión de su pierna e incluso a un divorcio mal superado. Yo no lo creo. Fíjense que sólo trata con interés los casos más complicados y de personas con el nivel económico lo bastante elevado como para permitirse costosas pruebas. Sin embargo, a los que acuden a él por la consulta del seguro, les ignora y torea abiertamente. Además, trata fatal a sus empleados, con condescendencia a sus compañeras femeninas y con severos prejuicios a las personas de color (negros). Creo que no hace falta decir más: House está siempre a la bronca porque es del PP.
No tengo claro que esto sea tratable, pero aún así, hay varios ejercicios que podemos intentar para ponerle de mejor humor:
- No tratar siempre de demostrar que es el más listo. Especialmente en mi consulta.
- Compararse de vez en cuando con gente que está peor que él. Si en su entorno no las hay, puede poner Hospital Central.
- Hacerse un twitter. Internet es ese sitio dónde soltar borderías es una virtud. Alternativamente, meterse en política.
- Leer a Paulo Coelho. O cualquier otro escritor humorístico.
- Desayunar bizcochitos All-bran. Dicen.
¡Qué raro se me hace escuchar a Goyo en el idioma de Cervantes! La recomendación de Allbran es muy conveniente ;-)
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