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15 septiembre 2009

Volumen II, season premiere: Spider-Man

No veo ninguna necesidad de retirarme mientras me siga divirtiendo
Stan Lee

Lo normal a la vuelta de vacaciones es adecentar tu consulta antes de que llegue el primer paciente: barrer, quitar el polvo, las telarañas... En mi caso he decidido hacer todo esto después de mi primer paciente. Total...

Uno de los problemas a los que me enfrento con él es el reciente miedo irracional que le ha entrado por los ratones. Al principio pensé que era algo totémico por la relación entre arácnidos y roedores, pero en la sesión de hipnosis se enfrentaba al ratón llamándole por su nombre de pila (parece ser que era un tal Michael o algo parecido) y parecían discutir por dinero o una compra-venta o similar.

Sin embargo, lo más preocupante es cómo se empeña en negar sus problemas. Cada vez que le pasa algo, se convence de que no ha sido a él, sino a un clon. Es un mecanismo de defensa básico y no muy lesivo, a menos que también intentes usarlo frente a un inspector de Hacienda.

Como a todos, le he propuesto una serie de ejercicios que mejoren diversos aspectos de su vida. Si los hace, le he prometido limpiar encima de los armarios, que parece ser que le da cosa:

  • Relativizar cualquier noticia. Hasta ahora es oír hablar de un simple atraco y empezar a subirse por las paredes.
  • El hábito no hace al monje. Cambiar de ropa no debe cambiar su actitud hacia la vida. Y hablando de ropa, convencerse de que no todo lo que ve por la calle es producto de la clonación. Más bien es cosa de que Zara vende barato.
  • Llamar a su profesión por su nombre. Eso de hacer fotos a gente en pijama o semidesnuda desde lugares imposibles tiene un nombre y no hay que avergonzarse de trabajar para la prensa del corazón.
  • Cambiar ese lema vital suyo de "todo gran poder conlleva una gran responsabilidad". O eso o dejar de leer información política.
  • Dejar el juego de los "parecidos razonables". Especialmente la parte en la que asalta a cualquier chica rubia por la calle al grito de "¡Gwen! ¡Has vuelto!".

También me preocupa esto que le ha dado ahora de imitar mi voz. A ver si ahora va a decir que soy su clon para negarse a pagarse a sí mismo.

30 junio 2009

Superman

Llevo gafas para poder proporcionar una respuesta estúpida a una pregunta tonta
Berto Romero

Debería llevar una estadística más rigurosa, pero creo que nueve de cada diez pacientes que tengo, están de un modo u otro preocupados por su apariencia. El décimo es el señor Matt Murdock. El mundo nunca me lo ha agradecido lo suficiente.

El caso de el paciente de esta semana excede ciertos límites. Cabría plantearse lo digno de confianza que es un individuo que antes de acudir en ayuda a alguien en problemas se para forzosamente para ponerse las lentillas y echarse gomina. Claro, con las prisas le pasa lo que le pasa con la ropa.

Esto no es todo, por supuesto. No me preocuparía si esta fuera su única manía. Hay mucha gente con costumbres similares y algunos han hecho una gran carrera política. Sin embargo, mi paciente tiene otras peculiaridades y una falta de adaptación tales que a veces parece salido de otro planeta. Y con esto me refiero a que parece que acaba de llegar a la Tierra, no pretendo indicar nada sobre su más o menos acuciante necesidad de practicar sexo.

Aunque creo que parte de sus problemas vienen de la incertidumbre en torno a su trabajo por culpa de la crisis de la prensa editada en papel (a mi paciente le cuesta adaptarse a los cambios), creo que hay algunos ejercicios que le pueden ser de ayuda:

  • Dejar de fingir que le llaman en otro sitio para evitar conversaciones comprometidas con su pareja.
  • Aceptar sus orígenes humildes. Es típico de personas adoptadas creer que sus verdaderos padres son importantes científicos o políticos, pero tarde o temprano se debe asumir la realidad.
  • Repasar su indumentaria. La capa que lleva no es útil y si quiere insistir en la prenda, hay modelos más abrigados, como el que usa Ramón García.
  • Ser más coherente con los distintos aspectos de su vida. No puede uno ser un torpe oficinista y luego hacerse llamar por un seudónimo de estrella porno.
  • Tomar el sol está bien, pero hay que moderarse. Eso de creerse más poderoso por la exposición a los rayos solares también lo pensaba Zaplana.


Últimamente, los problemas de identidad de este hombre se han agravado y también dice ser un tal Pablo Cabrera. Como si eso fuera tan fácil.

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